Tras meses de parálisis administrativa y tensiones políticas que derivaron en la salida de Manuel Adorni, el Gobierno se lanza a una etapa de reconstrucción parlamentaria. Con la llegada de Diego Santilli a la Jefatura de Gabinete —y de Ignacio Devitt como su vice—, el Presidente busca restaurar el diálogo con los aliados del PRO y reordenar su bloque en el Congreso. El encuentro de hoy, que tendrá lugar en el salón Héroes de Malvinas, contará con la presencia de figuras clave como Patricia Bullrich y marca una mayor injerencia de Karina Milei en la coordinación diaria de los legisladores, buscando acelerar iniciativas estancadas como la reforma política y el esquema del Súper RIGI.
La gestión libertaria reconoce que la conflictividad en torno a la figura de Adorni funcionó como un freno inercial para sus ambiciones parlamentarias. Proyectos estratégicos, entre ellos el tratado de patentes, la inviolabilidad de la propiedad privada y la eliminación de las PASO, quedaron relegados durante el primer semestre, alejando al Poder Ejecutivo de su meta original de impulsar cerca de diez reformas mensuales. Por este motivo, Milei decidió interceder personalmente ante su bloque, una táctica que ya empleó en momentos críticos del 2023 y durante la defensa de los vetos presidenciales. La instrucción es clara: fortalecer la agenda legislativa y coordinar los próximos desafíos de gestión en una etapa donde la cohesión del bloque es el activo más buscado.
La transición hacia una Jefatura de Gabinete con un perfil más político y experimentado como el de Santilli tiene como telón de fondo la necesidad de cerrar la grieta con el sector macrista del Congreso, que había manifestado su descontento con la parálisis oficial. El nuevo jefe de gabinete, si bien operará bajo la estrategia global definida por los hermanos Milei, cuenta con una trayectoria que facilita el puente con las provincias y las bancadas opositoras dialoguistas. En paralelo, la secretaria general de la Presidencia ha intensificado su presencia en los canales de comunicación directa con los legisladores, integrándose a sus grupos de trabajo para garantizar un seguimiento riguroso de cada votación y evitar fugas o deserciones que debiliten al oficialismo.
En el plano internacional, el reordenamiento doméstico también ha obligado a ajustar la agenda del mandatario. Para estar presente en los primeros pasos de Santilli y asegurar el orden legislativo en estas horas críticas, Milei ha decidido priorizar la política interna por sobre los viajes al exterior. Se especula con la suspensión de su gira a Estados Unidos, condicionada a la falta de confirmación de eventos oficiales por parte de Donald Trump, y la prioridad puesta en la vigilia del aniversario de la independencia en Tucumán. La prioridad es absoluta: blindar el rumbo de las transformaciones que el Ejecutivo considera innegociables para lo que resta del año, concentrando todo el capital político en la Casa Rosada y en la capacidad de respuesta de sus representantes en el Congreso.

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