El director técnico de la Selección Argentina oficializó la nómina de 26 futbolistas que buscarán revalidar la corona en los Estados Unidos. Con un promedio de edad de 29 años y un total de nueve debutantes absolutos en Copas del Mundo, el entrenador aplicó las lecciones de la última gesta asiática, privilegiando a los jugadores versátiles para blindar un mediocampo superpoblado y estirando los plazos médicos para evaluar la evolución de piezas clave que arrastran severas dolencias físicas.
La cuenta regresiva para el debut mundialista de la Albiceleste ingresó en su fase de definiciones estratégicas con la presentación de una lista de buena fe caracterizada por el pragmatismo y el recambio generacional regulado. El director técnico Lionel Scaloni utilizó el límite del plazo reglamentario otorgado por la FIFA para confeccionar una plantilla equilibrada que contempla tres arqueros, ocho defensores, 11 mediocampistas y cuatro delanteros. La fisonomía del plantel exhibe una renovación profunda con la inclusión de nueve jugadores que experimentarán su bautismo mundialista, una lista que combina apuestas jóvenes y regresos esperados: Juan Musso, Leonardo Balerdi, Facundo Medina, Valentín Barco, Giovani Lo Celso, Nico González, Giuliano Simeone, Nicolás Paz y José López. El denominado «Gringo» apeló de forma directa a la experiencia de Qatar 2022, cuando debió desafectar futbolistas a escasas horas del estreno, decantándose en esta oportunidad por perfiles polifuncionales capaces de ocupar múltiples posiciones en el campo de juego ante la acumulación de alertas médicas que encendieron los clubes europeos en el cierre de la temporada.
La principal preocupación del bando argentino se concentra en la primera línea del equipo, donde los marcadores de punta titulares sostienen una carrera contrarreloj para alcanzar la plenitud física de cara al debut del martes 16 de junio ante Argelia en Kansas City. En el lateral derecho, Gonzalo Montiel se encuentra bajo estricta observación tras padecer un desgarro el pasado 16 de mayo jugando para River Plate, mientras que Nahuel Molina transita las semanas finales de la recuperación de una ruptura fibrilar sufrida el 9 de mayo con el Atlético de Madrid. Ante este panorama de incertidumbre en las bandas, el cuerpo técnico incluyó a los juveniles Agustín Giay y Nicolás Capaldo en la delegación de respaldo que afrontará los amistosos preparatorios ante Honduras e Islandia los días 6 y 9 de junio. En la zaga central, si bien Cristian «Cuti» Romero arrastra un esguince de ligamento en su rodilla derecha padecido en el Tottenham, su presencia en la nómina final está garantizada junto a los históricos Nicolás Otamendi y Nicolás Tagliafico, sumándose la variante de Facundo Medina por el sector izquierdo debido a la baja por lesión de Marcos Acuña.
El andamiaje del mediocampo y el ataque mantendrá la fisonomía de las «Ferraris» compuestas por Rodrigo De Paul, Enzo Fernández y Alexis Mac Allister, quienes asumirán la responsabilidad de sostener el juego de posesión y presión alta que pregona el ciclo. La ofensiva tendrá como bandera capitular a un Lionel Messi que dosifica cargas tras sufrir una molestia muscular en el Inter Miami, secundado por la potencia goleadora de Julián Álvarez y Lautaro Martínez. La compleja tarea de disimular la ausencia de Ángel Di María recaerá sobre las variantes de vértigo que ofrecen Nico González y Giuliano Simeone, o la inventiva de un Thiago Almada consolidado en el Viejo Continente. La conformación de la lista dejó al margen nombres de peso como Emiliano Buendía, figura de la Europa League, el central Marcos Senesi y la joven promesa Franco Mastantuono, cuyo reciente y convulsionado desembarco en el Real Madrid le quitó la continuidad necesaria para colarse en un grupo que viajará a suelo norteamericano con la premisa de mantener el gen competitivo y no dejar tirada a la parcialidad argentina.

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