11 mayo, 2026

Presión total sobre Adorni: acelera su declaración jurada tras el duro cruce con Bullrich

El Jefe de Gabinete busca blindarse ante la causa por presunto enriquecimiento ilícito presentando sus balances antes de tiempo. La desconfianza de Patricia Bullrich y el malestar de Karina Milei profundizan la interna en la Casa Rosada, mientras Comodoro Py avanza con pericias sobre gastos millonarios en propiedades.

Manuel Adorni atraviesa sus horas más difíciles dentro del Gobierno. Cercado por la investigación judicial que encabeza el fiscal Gerardo Pollicita, el Jefe de Gabinete decidió apurar la presentación de su declaración jurada para intentar cerrar el flanco de sospechas sobre su patrimonio. La estrategia, avalada por los hermanos Milei, busca justificar el origen de fondos utilizados en costosas refacciones antes de que la Justicia avance con las pericias sobre los teléfonos de sus contratistas. El movimiento se precipitó luego de que Patricia Bullrich exigiera públicamente «pruebas inmediatas», rompiendo la paz interna del oficialismo.

La defensa de Adorni se apoya en una premisa técnica: no importa la magnitud del gasto, sino la justificación del origen de los fondos. En su entorno mencionan una herencia familiar de larga data y préstamos de allegados como los pilares para explicar su actual nivel de vida. Sin embargo, la declaración del contratista Matías Tabar complicó el panorama: el constructor aseguró ante la Justicia que el funcionario realizó gastos por 245.000 dólares «en negro» para remodelar su casa en el country Indio Cuá, cifra que Adorni niega rotundamente.

El caso no solo tiene ribetes judiciales, sino que desató una guerra de nervios en Balcarce 50. Karina Milei, principal protectora del vocero, está furiosa con Patricia Bullrich por haber ventilado el malestar del gabinete frente a las cámaras. «Estas cosas se hablan puertas adentro», repiten en el entorno de «El Jefe». Mientras tanto, la interna entre el asesor Santiago Caputo y los sectores que responden a los Menem y al ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, suma ruido a una causa que muchos en el oficialismo ya consideran «tóxica».

A nivel político, el ruido por la situación de Adorni se cruza con las definiciones electorales para 2027. Mientras Bullrich queda bajo la lupa por sus críticas, figuras como Diego Santilli ganan terreno en la consideración de Karina Milei para la provincia de Buenos Aires. En este clima de desconfianza, la presentación de la declaración jurada antes de fin de mayo es vista como la «última carta» para desactivar un escándalo que amenaza con manchar la bandera de transparencia del Gobierno.

Con la mirada puesta en Comodoro Py y el cronómetro de la Oficina Anticorrupción corriendo, Adorni juega a todo o nada. El éxito de su jugada contable determinará no solo su futuro procesal, sino también el equilibrio de poder en una mesa chica oficialista donde las lealtades empiezan a mostrar fisuras ante el avance de las causas por corrupción.