Las cámaras del sector denuncian una deuda estatal de $128.000 millones y el fuerte impacto del aumento en el gasoil. El jueves 30 de abril habrá una reunión presencial con la Secretaría de Transporte; de no haber soluciones, se profundizará la baja de frecuencias.
Las cámaras empresarias que nuclean a las líneas de colectivos del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) se declararon este lunes en «estado de emergencia». A través de un duro comunicado, alertaron sobre la imposibilidad de sostener la prestación habitual del servicio debido a un crítico desfasaje de costos y a una millonaria deuda acumulada por parte del Estado Nacional y la Provincia de Buenos Aires.
El eje del conflicto radica en la falta de actualización de las compensaciones tarifarias frente a la inflación y el reciente incremento en el precio del gasoil. Según detallaron las entidades, el sector privado estima que el «rojo fiscal» supera los $128.000 millones, situación que ha agotado la capacidad operativa de las empresas para mantener el servicio mediante recursos propios. «Continuamos sin recibir definiciones concretas sobre cómo se afrontarán los mayores costos operativos», señalaron.
La tensión tendrá un punto de definición este jueves 30 de abril. Para ese día, la Secretaría de Transporte de la Nación convocó a una reunión presencial con los representantes de las cámaras. Desde el sector patronal fueron tajantes: esperan recibir «respuestas concretas, inmediatas y verificables» sobre los plazos de pago y el reconocimiento de los nuevos costos derivados de la macroeconomía.
Aunque las empresas reiteraron su compromiso con la continuidad del transporte público, aclararon que la situación actual es «insostenible». De no obtener resultados satisfactorios en la mesa de negociación, la racionalización de servicios —que ya se percibe en varias líneas con frecuencias reducidas— pasará a una etapa de mayor profundidad, afectando la conectividad esencial entre la Capital Federal y el conurbano bonaerense.
Las cámaras consideran imprescindible que se adopten decisiones urgentes para restablecer condiciones mínimas de previsibilidad. Por el momento, millones de usuarios quedan a la espera de lo que suceda en la reunión del jueves, la cual determinará si el sistema puede evitar una parálisis parcial que complicaría aún más el traslado diario de los trabajadores.

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