Tras una serie de allanamientos en Ciudad Evita, los investigadores recuperaron el vehículo utilizado en el fusilamiento de Mauro Fabián Molina. El principal sospechoso, que se encuentra prófugo, cumplía prisión domiciliaria con tobillera electrónica por un doble intento de homicidio previo.
La investigación por el asesinato del efectivo Mauro Fabián Molina (42), ocurrido en La Matanza mientras retiraba una recaudación, dio un giro clave con el secuestro de la camioneta Volkswagen Amarok gris utilizada por la banda. El operativo, realizado de madrugada en el barrio 22 de Enero, derivó en la detención de una mujer de 61 años, dueña de la vivienda donde se ocultaba el rodado y madre del principal sospechoso identificado.
El seguimiento de las cámaras de seguridad fue fundamental para reconstruir el recorrido del vehículo, que carecía de patente. Los delincuentes habían intentado camuflar la camioneta —robada previamente— pintando las llantas y agregando una defensa trasera. Sin embargo, un choque particular reportado en la denuncia original permitió su identificación inequívoca. Dentro del habitáculo, los peritos de la Policía Científica hallaron una gorra, guantes y muestras de ADN, además de restos de alcohol utilizados para intentar borrar huellas.
La autopsia confirmó la saña del ataque: Molina recibió dos disparos, uno de los cuales atravesó su torso de forma lateral. La principal hipótesis de la fiscalía sugiere que no fue un hecho al voleo, sino una «entrega» planificada, dado que los atacantes conocían los movimientos exactos del efectivo, quien se trasladaba en un vehículo blindado.
El sospechoso con pedido de captura es Arnaldo Andrés Aquino, de 40 años, quien purgaba una condena a 14 años de prisión por intentar matar a dos policías en 2021. Pese a contar con una tobillera electrónica monitoreada por el Servicio Penitenciario Bonaerense, el sujeto salía de su domicilio sin restricciones aparentes para cometer nuevos delitos. Su madre quedó imputada por encubrimiento agravado y participación en el homicidio.
El fiscal Adrián Arribas, junto a la DDI de La Matanza, continúa con las diligencias para dar con el paradero de Aquino y el resto de la organización. El caso ha generado una fuerte conmoción en la fuerza, ya que la víctima pertenecía al área de Delitos Complejos de la Policía Bonaerense.

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