El emblemático actor, director y exlegislador falleció este lunes tras complicaciones por un accidente doméstico. La noticia fue confirmada por su amigo Carlos Rottemberg. Un repaso por la vida del hombre que marcó a fuego el cine, el teatro y la política argentina.
La cultura argentina pierde a uno de sus pilares fundamentales. Luis Brandoni, nacido en el corazón de Dock Sud y consagrado como el «último primer actor» de una generación irrepetible, falleció este lunes a los 86 años. Se encontraba internado en el Sanatorio Güemes a raíz de un hematoma cerebral sufrido tras una caída en su hogar. Con su partida, se cierra un capítulo dorado de la escena nacional, dejando un legado que une el arte con un compromiso civil y político inquebrantable.
Nacido el 18 de abril de 1940, Adalberto Luis Brandoni forjó su identidad en los barrios obreros de la provincia de Buenos Aires. Hincha fanático de River Plate y amante del tango, debutó profesionalmente en 1962 y desde entonces no abandonó los escenarios. En el cine, protagonizó hitos como La Patagonia rebelde, La tregua y la inolvidable Esperando la carroza, donde su personaje de Antonio Musicardi inmortalizó frases que hoy son parte del ADN argentino.
Su carrera no se limitó al espectáculo. «Beto» fue un ferviente militante de la unión cívica radical, asesor de Raúl Alfonsín y diputado nacional, defendiendo siempre la idea de que se podía hacer política sin dejar de ser decente. Su compromiso gremial como secretario general de la asociación argentina de actores le valió persecuciones, amenazas de la Triple A y un secuestro en el centro clandestino Automotores Orletti en 1976, experiencias que marcaron su exilio en México y su posterior regreso triunfal con el retorno de la democracia.
En los últimos años, Brandoni demostró una vigencia asombrosa. Desde el éxito masivo en televisión con Mi cuñado y Un gallo para Esculapio, hasta su reciente proyección internacional en la serie Nada, donde compartió pantalla con su amigo personal Robert De Niro. El teatro, sin embargo, fue su gran amor: obras como Made in Lanús y Parque Lezama lo mantuvieron activo y recibiendo ovaciones de pie hasta sus últimos meses de vida.
La despedida al actor se llevará a cabo este martes al mediodía en la legislatura porteña, para luego ser trasladado al panteón de actores en el cementerio de la Chacarita. «El teatro es un arte vivo», decía Brandoni; hoy ese arte queda un poco más huérfano, pero la voz del «Beto» seguirá resonando en cada sala y en cada rincón de su querido Dock Sud.

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