27 septiembre, 2026

Deshacer para resurgir: una exhibición en Recoleta analiza el rol del caos y el gesto destructivo en las artes visuales

Con piezas históricas, documentos y material de archivo, la muestra propone leer el arte local como un proceso permanente de inestabilidad y transformación simbólica.

Bajo la premisa de que la destrucción estética no es un acto brutal y sin sentido, sino un proceso dotado de humor e inteligencia crítica, la Galería Del Infinito presenta la exposición Profetas de la descomposición. Curada por Javier Villa, la muestra de calidad museo reúne registros visuales, publicaciones, documentos y obras históricas de figuras fundamentales y artistas desplazados por el relato oficial.

El recorrido se inicia con la experiencia histórica de “Arte destructivo”, impulsada en 1961 por Kenneth Kemble en la Galería Lirolay, donde se destruyeron muebles y quemaron objetos como una forma de canalizar la agresividad humana en una experiencia artística inofensiva. La exposición avanza sobre los momentos clave del happening y la vanguardia local, destacando la figura de Alberto Greco y su concepto de Vivo-Dito, las acciones performáticas de Marta Minujín —como su célebre Obelisco acostado y La destrucción—, y las intervenciones urbanas clandestinas como La acción de las fuentes rojas.

Asimismo, la muestra visibiliza producciones situadas en los márgenes de la consagración tradicional, tales como los collages intervenidos de Osvaldo Lamborghini, las propuestas de Liliana Maresca y una selección de creadores agrupados por el Instituto Argentino de Artistas Rotos y Periferias Estéticas (IAARPE), entre los que figuran Renée Cuellar, Leonor Vassena y Jacobo Fijman. La propuesta invita a entender el gesto destructivo no como un final definitivo, sino como una tecnología de pasaje que subvierte las instituciones y convierte lo material en simbólico.