27 septiembre, 2026

De la calle al algoritmo: el periodista Jorge Porta debuta en la ficción con una novela centrada en el universo de los deliverys

En «Cruce peligroso», el autor explora la invisibilidad, la precariedad y el poder latente de los repartidores que sostienen el sistema de entregas a domicilio en la ciudad.

Juan Manuel Caicedo es venezolano, llegó a la Argentina tras cruzar fronteras en vehículos destartalados y forma parte de ese ejército cotidiano de jóvenes con cajas en la espalda que aguardan en los hubs el próximo pedido. En una ciudad nocturna e infatigable, atravesada por algoritmos que permiten recibir un helado o un vino a las 3 de la madrugada bajo la lluvia, se inscribe el universo que retrata el periodista y gerente de Noticias y Programación de Radio Mitre, Jorge Porta, en su primera nouvelle, Cruce peligroso.

Escrita a lo largo de apenas cien páginas con un estilo epigramático, la obra nació de la necesidad de plasmar ideas acumuladas. “No soy escritor”, confiesa el autor a TN, y detalla que comenzó a redactarla directamente en el celular en lugar de esperar las condiciones ideales frente a la computadora, para luego autopublicarla bajo el sello Dunken y compartirla con allegados.

La trama despliega una fuerte impronta porteña y callejera que transita por el Metrobús, hospitales públicos, pizzerías y estaciones de servicio. Sobre el proceso creativo, Porta señala: “Conversé mucho con los riders, con los choferes de viajes, con los que te traen el capricho en una bicicleta. Son tan presentes como, para muchos, invisibles”. A su vez, reflexiona sobre la relación de consumo actual: “Vivimos inmersos en esa especie de nueva participación social que pasa por expresar tu bronca porque la pizza te llegó fría poniendo mal puntaje en una aplicación. Y en el medio están esos tipos. Que cada vez son más”.

El protagonista, Caicedo, personifica a quienes llegaron perdiendo todo y se insertan en una estructura social exigente que solo les ofrece esa vía de supervivencia. Para Porta, la masificación de los repartidores de aplicaciones refleja una profunda decadencia argentina, un fenómeno global donde ya no solo operan jóvenes, sino también adultos mayores que pedalean de madrugada frente a las bajas temperaturas para satisfacer antojos urbanos. “Son hombres y mujeres que viven esperando”, resume al trazar un paralelismo con los conductores apostados en Ezeiza.

Ficción, poder y tecnología

En la historia, Caicedo y su amiga Andrea —una hacker capaz de mapear la actividad total de la urbe— descubren la capacidad de corregir injusticias y asistir a terceros. Sin embargo, se trata de una herramienta de alto riesgo, ya que toda corrección algorítmica redistribuye el daño de manera instantánea.

El autor encuentra un vínculo sutil entre esa crítica sistémica y la postal de los riders celebrando al espacio liberal en el Hotel Libertador. “Esos querían dar vuelta el sistema, encontrar una salida para la antipolítica”, analiza, y advierte sobre el trasfondo político de una masa trabajadora en expansión. “Se habla mucho de que nos domina la IA, pero lo que ya nos dominan son las apps. Y en el medio está esta gente”.

Ante la repercusión de la obra, Porta confirma que ya trabaja en una segunda parte centrada en el personaje de Andrea, con el interrogante latente de si es posible alterar el funcionamiento de un sistema que parece regirse por sí mismo.