28 junio, 2026

Violenta gresca entre taxistas y choferes de aplicaciones durante el debate de movilidad urbana

Una reunión de la Comisión de Movilidad Urbana del Concejo Deliberante de General Pueyrredon terminó abruptamente tras un violento enfrentamiento físico entre representantes del sector de taxis y conductores de plataformas digitales.

El incidente, que incluyó golpes de puño, empujones e insultos en el interior del recinto municipal, se produjo en el marco de una jornada legislativa destinada a discutir la regulación de aplicaciones de transporte como Uber y Cabify, un conflicto de larga data que mantiene en vilo la convivencia del sector en la ciudad balnearia.

El orden del día contemplaba el tratamiento de múltiples proyectos de ordenanza, incluyendo la creación de un Registro Municipal de Prestadores de Servicio de Transporte de Pasajeros mediante Plataformas Digitales impulsado por la Asociación Civil Conductores Unidos, así como diversas iniciativas elevadas por la Federación Nacional de Conductores de Taxis Regional Mar del Plata. La propuesta buscaba avanzar en la conformación de un Sistema Unificado de Movilidad Individual de Personas y realizar modificaciones a las normativas vigentes que regulan el transporte público y privado en el distrito. Sin embargo, la escalada verbal entre las partes superó los límites del debate parlamentario, forzando a los concejales a dar por finalizada la sesión ante la imposibilidad de garantizar la integridad física de los presentes, quedando la agenda de movilidad en suspenso hasta una nueva convocatoria.

El trasfondo del conflicto responde a la disputa por un mercado de pasajeros que, durante años, ha carecido de una estructura legal consensuada en General Pueyrredon. Mientras los conductores de aplicaciones reclaman la formalización de su actividad mediante un marco regulatorio que les otorgue seguridad jurídica para trabajar, los taxistas mantienen una postura inflexible al denunciar una competencia desleal, exigiendo que cualquier operador externo cumpla con las mismas exigencias técnicas, impositivas y de seguridad que rigen para el servicio tradicional de taxis y remises. Este episodio de violencia física subraya la profundidad del antagonismo entre ambos sectores y plantea un desafío mayor para las autoridades políticas locales, quienes deberán intentar encauzar nuevamente el debate en un clima de diálogo enrarecido por la confrontación abierta.